ESQUI DE MONTAÑA EN LAS ANTIPODAS.
El Libano  


Nueva Zelanda, un país perdido en el fondo del Pacífico, allí donde el Sur deja de serlo para convertirse en Norte. Tierra de Maorís, ovejas y kiwis también lo es de nevados volcanes ideales APRA la práctica del esquí de montaña.
Me despierto justo en el momento de tomar tierra, todavía somnoliento y con las articulaciones incapaces de realizar su trabajo, me sorprende ver como las azafatas solícitas y sonrientes se pasean por los pasillos spray en mano desinfectando a los sufridos pasajeros.

Después de tantas horas de viaje mi estado físico refleja cierto deterioro, por si fuera poco en el sellado de pasaportes me saltan unas irrefrenables ganar de estornudar y paso un mal rato aguantando la expulsión de microbios ante el temor de quedarme todo el viaje en cuarentena.
Pues bien, ya estoy en Nueva Zelanda, país de Maorís, ovejas, kiwis… y montañas. Paso los primeros días un tanto desorientado, aquí todo el mundo conduce en dirección contraria, es primavera en Octubre, celebran la Navidad en verano, en el Norte hace calor y frío en el Sur…. un lío.

Mi intención es recorrer el país en coche y al mismo tiempo esquiar y escalar un poco. La zona más interesante la constituyen los Alpes del Sur, que con montañas como el Mont Cook, Tasman o Aspiring nada tienen que envidiar a los Alpes que todos conocemos.
Desde Auckland en “North Island” hay que recorrer cerca de 1500 kms. hasta llegar a las grandes montañas de “South Island” .

En pocos días llego a la conclusión de que “North Island” es como un enorme campo de golf pero sin hoyos, desde el primer km. No he dejado de ver redondeadas colinas y verdes prados repletos de ovejas encargadas de mantener la hierba a la altura adecuada.
En “South Island”, la fauna y flora son exuberantes, las carreteras serpenteantes entre tupidos bosques son como páginas de un rico álbum de ciencias naturales donde los conductores pegan al asfalto con sus ruedas ejemplares de la variada fauna neozelandesa.

El tiempo hasta ahora ha sido frío y lluvioso, pero por suerte al llegar al corazón de los Alpes (Mont Cook Village) luce un sol espléndido y espero encontrar a alguien con quien poder compartir alguna escalada. Después de tres días de espera solo he podido encontrar algunos guía interesados en compartir mi dinero. El tiempo vuelve a ser frío y lluvioso. Lo mejor que puedo hacer es dar un repaso al álbum de ciencias naturales y tomar de nuevo la carretera hacia el Norte, allí hay menos montañas, más bajas, pero con nieve abundante, quizás sean buenas para esquiar.

LOS VOLCANES DE NORTH ISLAND.
La parte central de “North Island” está constituída por un alto plateaux volcánico que va de la Bahía de Plenty, entre Coromandel y East Cape, hasta los volcanes del Tongariro National Park.Es en esta región donde se encuentran las mayores alturas de “North Island” precisamente en forma de volcanes.
Dentro del Tongariro National Park encontramos el Mont Tongariro de 1968 mts. el Monte Ngaruhoe de 2291 mts. y el Ruapehu que con sus 2797 mts. se erigue en la cumbre más alta de “North Island”.

MONT NGARUHOE 2291 mts.
Dice la leyenda que Gatoro-i-Rangi, sacerdote Maorí, subió al Monte Ngaruhoe para pedir gracias para su gente, y cuando una violenta le amenazó, él pidió a sus dioses calor, convirtiéndose la montaña en volcán.
En esta zona el tiempo cambia con increíble rapidez, sin quererlo me veo envuelto en una carrera con un espeso mar de nubes que pugna por llegar antes que yo a la cumbre.
El itinerario discurre sin problemas sobre una nieve que debido a la hora empieza a ablandarse. Estoy en la última rampa y a unos 50 mts. entre unas rocas veo elevarse una columna de humo, clara muestra de que el volcán no está muerto si no tan solo dormido. Pienso que en caso de un vivac de emergencia este sería sin duda un buen lugar.
Casi sin darme cuenta me encuentro en lo más alto del Ngaruhoe, el cráter es como una pequeña plaza de toros. John Bidwill fue en 1839 el primero en ascender a esta cumbre, y dijo de ella “es el más terrible abismo que jamás he visto”, indudablemente exageraba, pero el paisaje es de gran belleza y sentirse en lo más alto de tan perfecto cono proporciona gran satisfacción.
A lo lejos puedo ver el Monte Ruapehu 500 mts. más alto, pero también menos esbelto, espero estar allí en un par de días. El mar de nuebes me alcanza justo cuando empiezo el descenso.

MONT RUAPEHU 2797 mts.
El Ruapehu es la montaña más alta de “North Island”, aunque el desnivel a cubrir es de 1200 mts., muy parecido al de su vecino Ngaruhoe.
La cumbre está formada por varias puntas de alturas muy similares separadas entre sí por varios cráters.
El día es espléndido y la nieve dura de subida promete una estupenda bajada en nieve primavera. La última erupción de este volcán tuvo lugar en 1988, no quiero pensar que empezara a despertar de nuevo precisamente hoy, seguramente sería mucho más terrible el efecto de toda esa masa de nieve fundiéndose que la erupción en si misma.
La subida por el glaciar de Mangaturuturu es cómoda y después de una fácil arista se llega a la cumbre. El paisaje es espléndido y sorprendente, posiblemente este sea el único volcán nevado con un lago de agua caliente en el cráter. En poco menos de 10 minutos las nubes han cubierto la montaña y empieza a nevar, el descenso prácticamente sin relieve pasa a ser un pobre complemento de esta bonita ascensión.

MONT TARANAKI 2518 mts.
A unos 200 kms. en línea recta y perfectamente alineado con los volcanes del Tongariro National Park , se encuentra el Mont Taranaki, una poderosa masa cónica de gran parecido con el Monte Fujiyama.
Par los Maorís esta ha sido siempre una montaña de especial significado, y su nombre desde los tiempos ha sido Taranaki, hasta que llegó un tal James Cook, de profesión descubridor, y pensó que llamar a la montaña Egmond era más bonito y le cambió el nombre.
Este asunto a simple vista tan tribial no quedó zanjado hasta 1986, año en que el gobierno tomó la salomónica decisión de aceptar oficialmente los dos nombres. Los libros hablan de una agradable convivencia entre Maorís y Neozelandeses de origen inglés, pero la convivencia sin integración no es gran cosa, a mi entender el problema es el mismo que el de los indios americanos, o el de los aborígenes australianos, se han visto invadidos y engullidos por la cultura anglosajona, y sólo se les ha permitido conservar aquellas costumbres folklóricas que podían resultar atractivas a los ojos de los turistas.
Así pues aportaré mi pobre grano de arena a la causa de los perdedores llamando a esta montaña por su nombre de origen, Taranaki.

Los del país dicen que si ves la montaña es que va a llover y si no la ves es que ya está lloviendo, no en vano con 7000 mm. de lluvia anual es el punto más lluvioso de Nueva Zelanda.
A pesar de todo ello un día espléndidio nace justo cuando me encuentro 200 mts. por encima del Tahurangi Shelter, 1000 mts. me separan de la cumbre, la nieve excesivamente dura y la fuerte pendiente me obligan a calzar crampones. He escogido la arista Norte como vía de ascensión, pero la montaña es tan perfectamente simétrica que se me hace difícil saber exactamente por donde voy, el sol empieza a calentar, espero que esto arregle la nieve y pueda realizar un buen descenso con mis esquís de Telemark.
Estoy ascendiendo un poco más a la izquierda de la arista Norte, por unos curiosos resaltes de hielo llamos “sharks tooth” , unos metros más y ya estoy en lo más alto del Monte Taranaki.
Al Este emergen poderosos entre un espeso mar de nubes sus colegas Ngaurhoe y Ruapehu. El Mar de Tasmania aprovecha unos pequeños claros entre las nubes para mostrarme dorados reflejos. El viento está en calma y como única compañía, unas viajas huellas que me ayudarán a encontrar el mejor itinerario para bajar esquiando.

Cuando llego de nuevo al coche las nubes ya empiezan a tapar el Taranaki. Tomo la carretera en dirección Norte y como siempre un espeso manto de nubes acaba por cubrirlo todo.

Miquel Sánchez.


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