ESQUI EN EL LIBANO.
El Libano  


A menudo necesitamos que el paso del tiempo nos eche una mano para valorar en toda su dimensión experiencias vividas años atrás.
Así nos sucede con la travesía de esquí que realizamos en el Monte Líbano hace ya un montón de años, cada vez que en televisión aparecen imágenes de Beirut, Trípoli, Bagdad y sus permanentes conflictos es inevitable que la mente viaje en el tiempo y recuerde con nostalgia los días vividos en esas tierras donde la desgracia se ceba con especial crueldad.

Aprovechamos una efímera época de paz en el Líbano para desplazarnos con nuestros esquís con la intención de realizar la travesía de la Cordillera del Líbano. Disponíamos de muy poca información, apenas una escueta reseña de Michel Parmentier con bastantes lagunas como después pudimos comprobar. Sabíamos que la altura máxima de la cordillera pertenecía al Quarnat as Sawda con 3088 mts. que empezaríamos la travesía a unos 1600 mts. y a partir de allí deberíamos buscarnos la vida para dormir.
Debido a los constantes conflictos bélicos es imposible encontrar cartografía mínimamente fiable y tuvimos que echarnos al monte con un triste mapa de carreteras, a partir de aquí todo fue pura aventura dejándonos llevar por el instinto para recorrer esas montañas de formas extrañas y nieve abundante.

Salimos de 1.600 mts. y en 3h. coronamos la cumbre de Sannin de 2628 mts. y primera sorpresa del día, justo en la cumbre nos encontramos una patrulla de “vigilancia” que habitaban un cutre bunker en la misma cumbre para “controlar” posibles incursiones desde Siria, estuvimos hablando animosamente con ellos sin apenas entendernos, pero nos quedamos con una información que nos dejó algo inquietos, en las crestas de las montañas todavía quedan muchas bombas enterradas aún por explotar, de hecho cada verano son muchos los animales que salen volando al activar esas perversas bombas,  ¡mientras haya nieve no habrá ningún problema ¡.

Ese día después de una larga jornada aparecimos en una solitaria carretera cortada por la acumulación de nieve, a los cinco minutos de estar allí y sin tener claro que hacer, apareció un coche con dos lugareños que aceptó llevarnos al pueblo más próximo, allí en una especie de burdel venido a menos pasamos una noche incrible.
Seguimos confiando en nuestro triste mapa de carreteras y así fuimos avanzando hasta encontrarnos con una más que correcta estación de esquí, un remonte nos acercó hasta un collado y seguimos sobre una agradable nieve primavera por una última pendiente formada por terrazas de cultivo cubiertas de nieve que desató una locura de saltos y recepciones no siempre afortunadas. Dos Kms. de asfalto y damos con un pueblo con bares , restaurantes y fondas.

La siguiente jornada la realizamos sin demasiada nieve y con la paranoia de las bombas nos dedicamos a andar en las crestas pisando sobre las rocas mientras Barry, el amigo americano, no dejaba de repetir su mantra “no quiero morir, no quiero morir”, esa fue la anécdota del día. Acabamos la jornada en la famosa y por otro lado cutre estación de esquí de Los Cedros.
La jornada siguiente debería llevarnos al punto más alto de Líbano y la cumbre más alta de Oriente Medio el Quarnat as Sawda de 3088 mts., el día amaneció con cuatro nubes que acabaron cubriéndolo todo. Jorge no sé como lo hizo pero con su GPS nos llevó a la  cumbre, de allí en medio de la tormenta y sumergidos en una espesísima niebla empezamos el descenso hacia ninguna parte y después de lo que nos parecieron horas aparecimos al final de una valle dejando la niebla atrás, pasamos la noche en una ruinosa cabaña sin saco de dormir ni comida, pero con frío y hambre.

Al día siguiente tras 25 kms. de pista y carretera llegamos a una pequeña ciudad de nombre olvidado, estábamos en el rico Valle de la Bekaa, cogimos un transporte y pasamos el día en Baalbeck visitando sus espectaculares ruinas que datan de los siglos I y I, la visión de las columnas del Templo de Júpiter con las nevadas montañas del Anti Líbano detrás es absolutamente espectacular. Acabamos la noche brindando con un excelente vino de la Bekaa mientras sonaba “The Kind of Blue” de Miles Davis…….. ¡ no me lo podía creer!.
Al día siguiente remontamos un alto collado que nos devolvió de nuevo a la estación de Los Cedros, de allí un autobús hasta Trípoli y luego algunos de nosotros seguimos el viaje hacia Siria.

Nunca, ninguna otra travesía nos ha regalado la sensación de viaje que tuvimos en Líbano, siempre cargados con todo el material, sin saber que sucedería al día siguiente, descubriendo algo nuevo a cada momento para acabar cargando nuestros inútiles skis en destartalados autobuses de Siria, mientras el recuerdo de los últimos virajes Telemark se mantenía fresco en nuestras cabezas y sobre todo en nuestros corazones.

Miquel Sánchez.

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